Dudas tóxicas

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polucion

Es evidente que hoy no existe la adecuada conciencia entre la población acerca de estas cuestiones. Ello no deja de ser llamativo ante la dimensión del problema sanitario que estamos describiendo , la enorme cantidad de estudios científicos realizados , y los reiterados llamamientos de tantos investigadores. ¿Por qué?. ¿Por qué sigue existiendo también una legislación altamente ineficiente? ¿Por qué se siguen aplicando unos sistemas desfasados de evaluación toxicológica?. ¿Por qué se anteponen los intereses de la industria a los de la salud de las personas?. ¿Por qué , marginando toda prevención, se supone que toda sustancia química es inocente hasta que una carga tremenda de pruebas , pruebas que suelen ser ya la enfermedad y muerte de muchas personas, demuestra lo contrario?. ¿Por qué incluso en ese caso es frecuente que la industria siga negándolo, demorándose a veces durante décadas la prohibición o el debido control, mientras la gente sigue enfermando e incluso, según los casos, muriendo?.

Para respondernos ésas y otras preguntas es importante conocer el cómo. Cómo algunas industrias consiguen todos esos “logros”, en contra de la evidencia científica. No lo consiguen precisamente improvisando sino aplicando unos protocolos perfectamente establecidos. La aparición de una investigación científica que cuestione uno de sus productos es para ellos como la aparición de un foco de fuego en un bosque. Si no se sofoca enseguida el incendio puede extenderse. Para conseguirlo tienen contratados a “bomberos” muy curtidos en estas lides. Empresas con muchos contactos a todos los niveles y especializadas en “gestionar” este tipo de situaciones. Su especialidad es fabricar dudas que desdibujen la percepción de un riesgo, que lo minimicen, que lo atemperen hasta reducirlo a la nada. Que desactiven cualquier estado de alerta de la sociedad. Son empresas especialistas , como ellas a veces gustan en definirse, en manipular las “percepciones” que tenemos de las cosas. Son como la tinta que arrojan los calamares –las industrias- para que nada se vea claro y así poder ponerse a salvo.

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